viernes, 13 de marzo de 2009

El cine en Camerún



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¡Que alguien me lo explique!
Camerún, un país de más de 17.000.000 de habitantes, no tiene salas de cine.
Hoy me entero por televisión, que la última sala de cine que quedaba abierta en el país, concretamente en la ciudad de Duala, cerró en el mes de febrero. Fue en la sala “El Wuri”, donde fue proyectada la última película “Not Without My Daughter” (No sin mi hija, 1991) del director estadounidense Brian Gilbert.
Not Without My Daughter cuenta la historia de una mujer iraní y su lucha para salir del país con su hija.

El pasado enero, cerraron también las últimas salas en las ciudades de Ngaundere, Gaura, Bafoussan y Yaundé.

Hay muchas explicaciones de los críticos de cine y cinéfilos sobre el por ué de esta situación en el país. Pero todos acaban responsabilizando al Ministerio de Cultura, por la subida de impuestos y encarecimiento de las entradas.
Para algunos propietarios de salas de cine, es culpa de la llegada de la televisión en 1985. Con estos aparatos, las salas de cine comenzaron a morir lentamente.

Ahora yo me pregunto… ¿cómo puede haber un país sin salas de cine? Entiendo,que los asistentes a estas salas sean cada vez menos, pues ocurre también en España (en el año 2008 acudieron 9 millones menos de espectadores al cine, según datos del Ministerio de Cultura español). Pero…. ¿tanto como para cerrar todas las salas de un país?



4 comentarios:

Alfonso dijo...

Ya ves. Mientras Europa se descargan millones de películas en casa, para verlas gratis y sin pagar impuestos en el sofá de casa, allí no tienen ni para ver.
Como suele decir el dicho. Tres cuartas partes del mundo se mueren de hambre, y el resto, de colesterol.

Stanley Kowalski dijo...

Me parece que ahí hay gato encerrado. . . A alguien le debe convenir, con toda seguridad.

BESOS

BRILLI-BRILLI dijo...

La verdad que me parece un poco impresionante que en un país no haya ninguna sala de cine.Tal vez porque los habitantes de Camerún les importe más otras cosas,como subsistir día a día.
Besos

Ana Belio dijo...

La verdad es una medida drástica.

Pero Alfonso lo ha definido muy bien.

Bs guapo