Una colección de CARAS DEL CONGO, personajes en el objetivo del genial fotógrafo Finbarr O´Reilly
























Recientemente murió Fátima al Sanussi, la que fuera Reina de Libia hasta 1969. Tenía 97 años.
Fátima al Sanussi nació en 1911, en el oasis de Kufra. Era miembro de un linaje descendiente del profeta Mahoma y de la secta Al Sanussi, muy poderosa en la región de Cirenaica.
Desde muy joven, padeció las peripecias de una provincia sometida a las luchas políticas y a las ambiciones coloniales de las potencias occidentales.
Con 18 años se fugó a lomos de un camello y recorrió más de 600 kilómetros de desierto para escapar de su ciudad natal.
Un año después se casó con Idris I de Libia, convirtiéndose en su cuarta esposa.
Ejerció como reina hasta que Muammar el Gaddafi puso fin a la monarquía con un golpe de Estado en 1969.
Las revueltas sociales forzaron a los depuestos reyes a retirarse a Turquía con la intención de abdicar a favor de un sobrino, pues Fátima sufrió 14 abortos y el único hijo que nació, falleció al día siguiente del parto. El sobrino, nunca se convirtió en rey.
Su dificultad para tener descendencia fue la razón aducida por el rey Idris I para contraer matrimonio nuevamente con una beduina. La reina, pese a este otro matrimonio, se negó a abandonar palacio. Adoptaron a una niña argelina que había perdido a sus padres en la guerra de independencia contra Francia.
En 1971, el régimen libio condenó a muerte al monarca y a cinco años de cárcel a Fátima. Fueron desposeídos de sus bienes.
La reina nunca volvió a pisar su país.
Fuente: EL PAÍS
Fotos: FORO REALEZA
LA BELLEZA NUNCA MUERE
Cuento africano, procedente de Malí.
Un rey tuvo dos hijas: una fue fruto de su matrimonio con la reina y la otra la tuvo con una hermosa criada. La hija de la reina era fea y llorona, y la segunda, llamada Gbezza, era bella y sonriente.
A medida que iban creciendo, también crecían los celos de la reina al ver la hermosura de Gbezza. Cierto día ya no aguantó más y fue a ver a un mal brujo para que dañara a la hermosa Gbezza. Al cabo de una semana, Gbezza enfermó, y a los pocos días murió.
El pueblo todo entristeció, como si la felicidad y la belleza hubiesen desaparecido entre esa gente.
Pero un día misteriosamente creció un árbol en la tumba de Gbezza. Cada vez crecía más y más…Todos pensaron que era su alma y volvieron a estar alegres. Pero la reina hizo quemar al árbol y esparcir las cenizas.
Llegó el tiempo de las cosechas y el rey estaba muy contento, porque había mucho trigo. Pero un enloquecido rebaño de gacelas apareció de golpe y comenzó a pisotear y a comerse el grano. La gente no sabía qué hacer para espantarlas… Hasta que todas las gacelas se detuvieron y una de ellas se acercó al rey, le miró a los ojos y… El rey reconoció a su hija Gbezza en aquel bello animal que poco a poco recuperó su forma y se abrazó a él. La reina comprendió su atrocidad y se clavó una lanza en el pecho.
Mauritania es uno de los países más desconocidos del continente africano. En sus tierras se encuentran muchas pequeñas aldeas llenas de tradición, una increíble naturaleza en el lugar y multitud de restos arqueológicos a cada paso.
La pequeña ciudad de Bogue, junto a la frontera de Senegal y Malí, se encuentra a orillas del Río Senegal. Su paisaje se compone de verdes prados y charcas por doquier con mucho ganado.
A finales de los años 80, esta localidad sufrió la discriminación y el racismo. Un total de 20.000 mauritanos de color fueron expulsados de sus casas por el gobierno, por el simple hecho de ser negros. Por ello se vieron obligados a refugiarse en países fronterizos.
Los cambios de gobierno que se han ido sucediendo no daban salida a estos ciudadanos, a los que siempre se les ha prohibido el regreso a su país. Durante más de 20 años han sobrevivido de la solidaridad y del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados (ACNUR).
Cuando tomó posesión el presidente Sidi Ould Cheikh Abdalí, se dio seis meses para resolver los dos principales problemas pendientes en materia de derechos humanos: la persistencia de la esclavitud y la permanencia en Senegal de unos 20.000 refugiados mauritanos negros. Unos de los capítulos de su política en derechos humanos es el regreso de esos mauritanos refugiados en Senegal.
En esta zona del país, a parte de esa espera desalentadora, sufrieron en agosto unas lluvias torrenciales que arrasó con lo poco que tenían.
Ahora, la isla de Lanzarote, enviará 10 toneladas en productos de higiene, ropa y electrónica a esta ciudad de Bogue. En pocas semanas se beneficiará de artículos recogidos por los conejeros (habitantes de la isla canaria de Lanzarote), que han participado en este proyecto impulsado por una asociación de ciudadanos mauritanos residentes en la isla.
Esta iniciativa cuenta con la colaboración del Cabildo de Lanzarote, el Ayuntamiento de Arrecife y distintas empresas isleñas y voluntarios anónimos.
Fuente: La Voz de Lanzarote y El País
Buena parte de Liberia está cubierta por la selva, una selva espesa, tropical, húmeda, pantanosa. Fue Liberia la primera república africana. Y donde pudo nacer un país libre y democrático, enseguida comienzan unos conflictos que hacen que sea uno de los tantos países africanos que hoy sigue siendo pobre.
Recorramos brevemente, parte de la historia de Liberia.
Cuentan, que éste país fue descubierto por los portugueses en el siglo XV. El nombre de Liberia proviene de “libre”, pues fue adoptado para la nueva nación por el origen de sus habitantes, que eran seres humanos liberados de la esclavitud en 1816, cuando Estados Unidos autorizó trasladar al África occidental a los negros que, previamente liberados, desearan regresar a su tierra de origen.
Desde los primeros días de su asentamiento en Liberia, los negros llegados de América no piensan sino en cómo conservar y fortalecer su posición dominante en el nuevo país. Lo primero que hacen es no permitir la participación en el gobierno de los habitantes autóctonos, privándolos así de sus derechos civiles.
Desde el principio, Liberia estuvo gobernada por un monopolio en el poder. Hablamos desde 1869 hasta 1980. Uno de sus presidentes fue William Tubman, que estuvo en la presidencia durante 28 años. Tumban murió en 1971 y fue sustituido en el cargo por William Tolbert, amigo suyo y vicepresidente de su gobierno. A Tolbert también le fascinaba el dinero. Se dedicó a la corrupción y al tráfico de todo lo que podía. En 1980, un grupo de soldados con el sargento Samuel Doe al mando, irrumpieron en su residencia y lo descuartizaron. Doe se proclamó presidente de inmediato. Enseguida mandó matar a trece ministros del anterior gobierno. Diez años después, en 1990, Doe fue apaleado y masacrado.
Liberia hoy
Liberia es una república con régimen presidencial. Tras el último golpe de Estado en 2003 hubo un gobierno provisional hasta el 2005, año en que Ellen Jonson-Sirleaf se convirtió en la primera mujer que preside un país africano. La población actual roza los 3.500.000 habitantes. Se estima que un 80% de la población está bajo el nivel de pobreza.
Fuentes: “El origen de los nombres de países del mundo”, de Edgardo Otero.
“ Ébano”, de Ryszard Kapuscinski.
Albert Sánchez Pinyol (Barcelona 1965) es escritor y antropólogo. Es miembro del CENTRO DE ESTUDIOS AFRICANOS. Su primera novela "La piel fría", le ha valido el reconocimiento unánime de público y crítica.
Pandora en el Congo, del catalán Albert Sánchez Piñol (1965), es la última novela que he leído y la cual os recomiendo. Una novela ambientada en el Congo en los albores de la Primera Guerra Mundial.
Llegó a mi entorno hace ya siete años. Sobre él he hablado en algunas ocasiones, y ha sido uno de los motivos que me hizo abrir de par en par los ojos y darme cuenta que el mundo está mal distribuido, que muchos somos egoístas y que otros, a pesar que deberían estar ahogados en lágrimas, sobreviven flotando entre sonrisas.
Él es Mus (Mustapha), algunos ya le conocéis. Nació en Guelmim, en la Región de Guelmim-Es Smara, en Marruecos. Como tantos otros patriotas, tuvo que abandonar su país para intentar alcanzar una mejor calidad de vida, no sólo para él, si no para los suyos. No preparó su pasaporte, maletas y tomó un avión hacia Europa, no. Él se adentró con otros tantos desconocidos en el desierto, y después de esperar allí durante un mes, embarcó en una patera cargada de esperanzas y desidias. Después de muchas oraciones a Alá, las olas le trajeron a las costas de la localidad donde yo resido.
Pero eso ya es agua pasada…
Hoy, viene a casa a visitarme. Está alegre y tiznado al mismo tiempo de tristeza. Regresa de su país, después de pasar quince inolvidables días con su familia y su gente. Al fin pudo salir en avión desde España, como cualquier turista más, y regresar a su pueblo saharaui. Después de muchas lágrimas tragadas, ya es legal y puede pasear con tranquilidad por cualquier calle, conducir su propio coche y tomar un avión.
Y hoy vuelve a casa a visitarme y contarme como fue el encuentro con los suyos. Como su hermano le esperaba en el aeropuerto, o como su madre, al verlo entrar en casa, bajó las escaleras corriendo. Me narra como su padre, anciano y enfermo, cayó al suelo junto a su abrazo. Ambos lloraban. “Nunca había visto a mi padre llorar. Nunca.”
Mus ha pasado el Ramadán junto a los suyos: “Es diferente estando allí. Se vive de otra manera.” Ha llevado regalos para todos, ha contribuido a la economía familiar, se ha reencontrado con viejos amigos.
Mus está feliz porque después de tantos años, pudo regresar a su casa y ver a su familia. Después de siete años, abrazó a sus padres. Después de tanto tiempo, ellos pudieron ver que no le fue tan mal a su hijo, aunque nunca supieron ni la mitad de sus penas. Al fin, han estado todos juntos.
Esto es una ¿historia feliz?
Fotos: Vistas de la localidad de Guelmim (Marruecos)