jueves, 19 de marzo de 2009

La epidemia de risa de Tanganika

El 30 de enero de 1962, los alumnos de la pequeña escuela de Kashasha, en Tanzania, debieron de gastar una broma tan divertida que provocó un ataque de risa colectiva. Después de algunos minutos, la risa pasó de los chicos a los compañeros de otras aulas y se contagió entre los profesores, hasta el punto de que cuando terminó la jornada todo el colegio estaba riendo. Los chavales regresaron a sus casas y contagiaron la risa a sus amigos y familiares, que a su vez siguieron riendo sin control de un lado a otro. En apenas unas horas, el ataque de risa se había extendido por decenas de aldeas y afectaba a centenares de personas.

Lo que parecía una broma inocente se convirtió en uno de los casos de histeria colectiva más estudiado por los psicólogos. La “epidemia de risa de Tanganika”, como se denominó al fenómeno, duró entre 6 y 18 meses y se agravó hasta causar verdaderas complicaciones. La risa incontrolada provocaba problemas respiratorios, dolor y hasta pérdidas de conocimiento entre muchos de los afectados.

Antes de desaparecer por completo, en junio de 1964, la epidemia se extendió por 14 escuelas y afectó a un millar de personas de las aldeas que rodean el lago Victoria en Tanzania y Uganda. Como medida preventiva, las autoridades cerraron los colegios y pusieron a las aldeas en cuarentena.

Durante meses, los investigadores buscaron algún tipo de gas tóxico o virus que pudiera haber generado aquel comportamiento, pero no encontraron nada. La conclusión a la que llegaron es que no fue un tema de risa sino de histeria colectiva.


Texto enviado por Cucchi y sus "Sueños basados en hechos reales"


5 comentarios:

BRILLI-BRILLI dijo...

Ojalá todas las epidemias fueran como esta,pero menuda gracia...

Markesa Merteuil dijo...

Es como cuando somos felices. Nos empecinamos en encontrar un pero y justo en el momento en el que empieza la búsqueda empezamos a amargar lo que se presumía inicialmente dulce.

AFRICA dijo...

Nunca había oido nada sobre este tema. Me parece increible que la risa, que parece tan sana, tanto que incluso ahora hacen terapias con ella, pueda traer tantos problemas.

Un abrazo

Alfonso dijo...

¿Desde luego, cómo te enteras de estas cosas? Puf, tiene que ser desagradable eso de no poder parar de reir. Me ha recordado la historia de una chica con un ataque de hipo que le duraba meses.

Stanley Kowalski dijo...

Gracias Hisae, sos un amor, realmente.
Quería pedirte un favor, habilité mis seguidores, tendrías la amabilidad de incluirte? Me resulta mas fácil seguirte y así no me pierdo ninguno de tus posts. Desde ya muchas gracias.

BESOS