sábado, 31 de octubre de 2009

La belleza nunca muere (cuento)



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LA BELLEZA NUNCA MUERE
Cuento africano, procedente de Malí.

Un rey tuvo dos hijas: una fue fruto de su matrimonio con la reina y la otra la tuvo con una hermosa criada. La hija de la reina era fea y llorona, y la segunda, llamada Gbezza, era bella y sonriente.
A medida que iban creciendo, también crecían los celos de la reina al ver la hermosura de Gbezza. Cierto día ya no aguantó más y fue a ver a un mal brujo para que dañara a la hermosa Gbezza. Al cabo de una semana, Gbezza enfermó, y a los pocos días murió.
El pueblo todo entristeció, como si la felicidad y la belleza hubiesen desaparecido entre esa gente.
Pero un día misteriosamente creció un árbol en la tumba de Gbezza. Cada vez crecía más y más…Todos pensaron que era su alma y volvieron a estar alegres. Pero la reina hizo quemar al árbol y esparcir las cenizas.
Llegó el tiempo de las cosechas y el rey estaba muy contento, porque había mucho trigo. Pero un enloquecido rebaño de gacelas apareció de golpe y comenzó a pisotear y a comerse el grano. La gente no sabía qué hacer para espantarlas… Hasta que todas las gacelas se detuvieron y una de ellas se acercó al rey, le miró a los ojos y… El rey reconoció a su hija Gbezza en aquel bello animal que poco a poco recuperó su forma y se abrazó a él. La reina comprendió su atrocidad y se clavó una lanza en el pecho.

5 comentarios:

Alfonso dijo...

Bonito, me ha gustado, el tiempo pone cada cosa en su sitio :)

Cris dijo...

Hermoso cuento, me gustó mucho, prefiero siempre los finales felices.
Un saludo cariñoso

IGNACIORE dijo...

Bonito, representativo y muy interesante. Es mi primera aproximación a la narrativa en forma de cuento de Malí.
Y he llegado hasta él gracias a tí, Hisae.

Anónimo dijo...

Bello .

GusPlanet dijo...

Hola Hisae: como toda narración de pueblos originales me he quedado esperando ... la moraleja!
Tipo: nunca subestimes a la belleza, nunca subestimes una buena cosecha porque viene una gazela y te la estropeará, etc.
Pero bueno, es que siempre busco una moraleja, pero lo bueno de cuento es que cada uno puede imaginarse la propia!

Un saludo grande desde una muy otoñal París! (moraleja: siempre llueve en París en otoño!!)