domingo, 18 de abril de 2010

El prisionero de la Gran Vía


Si superas
que no me dejan los días de fiesta
ponerme el taparrabos nuevo
donde bordaste mis iniciales
temblándote los dedos de vieja.
Si supieras
Que tengo la garganta enmohecida
porque no puedo salirme a las plazas
y ensayar mis gritos de guerra.
Que no puedo pasearme por las grandes vías
el torso desnudo, desafiando al invierno
y enseñando mis tatuajes
a los niños de esta ciudad.
Si pudieras verme
fiel esclavo de los tendidos,
vociferante hincha en los estadios,
compadre incondicional de los mesones.
Madre, si pudieras verme.

Antología de la literatura guineana, 1984.

Francisco Zamora nace en Santa Isabel (hoy Malabo), en la entonces isla de Fernando Poo (hoy Bioko), Guinea Ecuatorial, en 1948. Tras sus estudios secundarios en su país, se trasladó a España para seguir estudios universitarios. Aunque inició Ciencias Económicas, luego se decidió por el Periodismo. Músico, compositor y escritor, Francisco Zamora empezó su andadura literaria en España durante los “años del silencio”.

Ha cultivado esencialmente el género lírico como medio de expresión artística. Su poesía refleja el trauma del exilio y el consiguiente conflicto de identidad que resultó de ello.
Su firma apareció en varios órganos de prensa españoles llegando a ser nombrado redactor-jefe del semanario Actual. En los años 70, fue muy activo en la creación y promoción de grupos culturales africanos en la capital de España.

Ha publicado dos libros: Cómo ser negro y no morir en Aravaca (1994), un ensayo apasionado sobre el racismo, y Memoria de laberintos(1999), poemario profundamente evocador, que es un exorcismo de las experiencias de su juventud santaisabelina.
Vive en Madrid, donde ejerce la profesión periodista, además de la de músico, con algunos discos ya editados.

3 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Que bueno el poema.
Genial.
Gracias por divulgarlo.

Saludos.

Victoria dijo...

Gracias por enseñarme tantas cosas nuevas.
Besos

Noray dijo...

Realmente es un poema hondo y hermoso. Desgraciadamente la poesía africana siempre ha estado relegada, aún cuando tiene joyas como la que tú nos regalas aquí.

Francisco Zamora también tiene otro poema precioso:


VAMOS A MATAR AL TIRANO

Madre:
Dame esa vieja lanza
que usó el padre
y el padre del padre.
Tráeme mi arco nuevo
y el carcaj repleto de flechas
que parto a matar al tirano.

Mira mis ojos.
Observa mi descripción,
pertenezco a un pueblo de revueltas.
Observa mi hechura
de escaramuzas y levantamientos
Mi pulso no temblará.

Madre:
dame esa lanza,
esa vieja lanza
y ya no habrá más tiranos
nunca más dictadores
sobre mi pueblo, sobre tu miseria,
sobre tu miedo.





Un abrazo