domingo, 27 de septiembre de 2009

Esto es una ¿historia feliz?


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Llegó a mi entorno hace ya siete años. Sobre él he hablado en algunas ocasiones, y ha sido uno de los motivos que me hizo abrir de par en par los ojos y darme cuenta que el mundo está mal distribuido, que muchos somos egoístas y que otros, a pesar que deberían estar ahogados en lágrimas, sobreviven flotando entre sonrisas.
Él es Mus (Mustapha), algunos ya le conocéis. Nació en Guelmim, en la Región de Guelmim-Es Smara, en Marruecos. Como tantos otros patriotas, tuvo que abandonar su país para intentar alcanzar una mejor calidad de vida, no sólo para él, si no para los suyos. No preparó su pasaporte, maletas y tomó un avión hacia Europa, no. Él se adentró con otros tantos desconocidos en el desierto, y después de esperar allí durante un mes, embarcó en una patera cargada de esperanzas y desidias. Después de muchas oraciones a Alá, las olas le trajeron a las costas de la localidad donde yo resido.

Pero eso ya es agua pasada…

Hoy, viene a casa a visitarme. Está alegre y tiznado al mismo tiempo de tristeza. Regresa de su país, después de pasar quince inolvidables días con su familia y su gente. Al fin pudo salir en avión desde España, como cualquier turista más, y regresar a su pueblo saharaui. Después de muchas lágrimas tragadas, ya es legal y puede pasear con tranquilidad por cualquier calle, conducir su propio coche y tomar un avión.
Y hoy vuelve a casa a visitarme y contarme como fue el encuentro con los suyos. Como su hermano le esperaba en el aeropuerto, o como su madre, al verlo entrar en casa, bajó las escaleras corriendo. Me narra como su padre, anciano y enfermo, cayó al suelo junto a su abrazo. Ambos lloraban. “Nunca había visto a mi padre llorar. Nunca.
Mus ha pasado el Ramadán junto a los suyos: “Es diferente estando allí. Se vive de otra manera.” Ha llevado regalos para todos, ha contribuido a la economía familiar, se ha reencontrado con viejos amigos.
Mus está feliz porque después de tantos años, pudo regresar a su casa y ver a su familia. Después de siete años, abrazó a sus padres. Después de tanto tiempo, ellos pudieron ver que no le fue tan mal a su hijo, aunque nunca supieron ni la mitad de sus penas. Al fin, han estado todos juntos.
Esto es una ¿historia feliz?

Fotos: Vistas de la localidad de
--> -->Guelmim (Marruecos)

11 comentarios:

Alfonso dijo...

Difícil de decir. Qué es la felicidad cuando ves que los tuyos se mueren en el agua mientras tú vas en avión.
Le hemos cambiado la escala de valores.
No es feliz, pero nos lo parece. Qué trágico ¿no?

Norber dijo...

Hisae y tus preguntas que nos hacen reflexionar!. Y es difícil...
Conozco varios casos como estos, de gente que se fue de Sudamérica, de Argentina y lo que veo es que finalmente ninguno está del todo feliz. Ni el que se va, ni el que se queda, si todo es por necesidad.
Muchos de ellos terminan regresando, privilegiando los afectos al bienestar económico. Otros son los que terminan sosteniendo a los que se quedan. Los hay quienes nada dejan atrás y quizá sean los mas felices.
Mas allá de todo esto, opino que si el mundo fuera mas justo, estas diásporas no serían necesarias.
Gracias amigo.
Norber.

P.D.: me gustaría recomendar la lectura de "Que es el Que", de Dave Eggers, sobre los desplazados del Sur de Sudán.

Markesa Merteuil dijo...

Es una historia de lucha, que anima a la esperanza. Todo es posible, aunque muchos odiemos al extremo la palabra paciencia.

GusPlanet dijo...

Hola Hisae: amigo, espero que tu relato ayude a muchos en España o en cualquier sitio a mirar de otra manera a los inmigrantes, sobre todo a los que deben dejar sus tierras por pobreza, situación política y/o guerras ...
Desde ya has contribuido un montón contándonos la historia de 'Mus' que es la de millones de hermanos como él ...

Por otro lado te cuento que hoy domingo he estado en un concierto excepcional, ofrecido aqui en Paris, en homenaje a la gran Miriam Makeba: Angelique Kidjo de Bénin, Rokia Traoré de Mali, Asa de Lagos, Ayo de Nigeria, Vusi Mahlasela de Sud Africa, Dobet Gnahoré de Costa de Márfil y Sayon Bamba de Guinea fueron las protagonistas. Te recomiendo que las busques en internet, realmente todas espectaculares artistas y sin dudas hicieron el mejor homenaje imaginado!

Un abrazo!

MIGUEL NONAY dijo...

Fantástico post, Hisae, siempre he tenido un gran respeto por aquellos que dejan su pais para salir adelante, que dejan su hogar, su sitio, su gente... hace falta muchisimo valor. Desgraciadamente, en España parece que ya se han olvidado de los tiempos en que los españoles emigraban, a Europa o a Argentina.
Desgraciadamente, los que deberían leerlo no lo harán.
Entretanto, lo hacemos nosotros, con sumo gusto y placer.
Un abrazo
MIguel
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www.miguel-asaltodemata.blogspot.com

Norber dijo...

Algo que olvidé decirte es que bueno que recibas a esta persona en tu casa, como un amigo. Seguramente se sentirá muy bien por esto.
No muchos lo hacen.
Un gran abrazo.
Norber.

Stanley Kowalski dijo...

Vos sabés que no creo que sea una pregunta que tenga una sola respuesta. Sus sacrificios, penurias, pesares más el desarraigo, de feliz no tiene nada, pero si tomamos que el reencuentro es un momento feliz, lo fue, sin lugar a dudas. Que las cosas no deben ser tan tortuosas, sin tanta burocracia, y tener un trabajo digno, sin ser explotado, esa es otra cosa.

Muchísimas gracias por tu comentario del domingo. Sos un encanto!

BESOTES QUERIDO AMIGO.

tia elsa dijo...

Para él debe haber sido feliz el reencuentro con los suyos, amarga la despedida, es díficil, la vida es díficil, sólo que para algunos lo es mucho más, pensar que todo es obra del momento y el lugar en que naces, sólo eso. Besos tía Elsa.

Un cura dijo...

Qué difícil. Un saludo.

蔡健雅Tata dijo...
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Mus dijo...

Quiero dar las gracias a Sr. Hisae.y nada mas quiero decir por ahora a todos que han leeido esta historia que hay una deferencia tan grande entre leer la historia y vivirla.yo si la he vivido dia dia,hora hora,minuto minuto...soy el protagonista de esta historia.
Muchas gracias por vuestros comentarios.